Filoninxs. Memoria de la sesión del 15 de diciembre

enero 14th, 2013  |  Published in Actualidad, Filoninxs  |  7 Comments

Por Esther González López.
15 de diciembre de 2012
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Érase una vez 15 niños (entre 5 y 7 años) y 15 adultos (de todas las edades) que se reunieron un 15 de diciembre en un maravilloso lugar llamado Biblioteca del MUSAC. El objetivo era pensar, hablar y reflexionar. La idea compartir. Quisieron darle un nombre a su encuentro y lo llamaron “taller de filosofía” (Filoninxs).
Alguien se preguntará sobre qué podrían hablar y reflexionar juntos niños y adultos de edades tan dispares; la respuesta es sencilla: se habían dado cuenta semanas atrás (en una primera reunión preparatoria e informativa organizada por el equipo de educadoras infantiles del Musac) de que tenían muchas inquietudes en común, muchas cosas que les preocupaban a todos y muchas emociones y sentimientos que podían compartir; se habían dado cuenta de lo fácil que resultaba escucharse y de lo mucho que unos de otros podían aprender. Decidieron verse el 15 de diciembre de 2012 para hablar de la “Igualdad”: de la igualdad entre niños y niñas en un marco de tolerancia y respeto dentro de la diversidad.
Me presento: me llamo Esther y soy la mamá de Jimena, una pequeamiga de 6 años; ambas estamos muy ilusionadas con el proyecto, y este pequeño relato, acerca de cómo transcurrió el primer taller, tiene la finalidad de compartir la experiencia con todos los pequeamigos y todos los niños y adultos que puedan estar interesados.
El ambiente fue relajado y distendido desde el minuto uno, en un entorno ya conocido y agradable y sobre un escenario de confianza y complicidad, intuyendo de antemano lo que juntos íbamos a aprender y disfrutar. Nos acompañaba algún adulto que no iba con un niño, que acudía por el placer único de compartir un momento, casi mágico en los tiempos que corren, de encuentro intergeneracional, un momento de plena comunicación entre niños, padres, abuelos, educadores, animadores, etc., un momento de confianza en el presente y en el futuro.
Comenzaron hablando los niños; gustosos les cedimos la palabra para que inauguraran con sus voces el recién estrenado taller; venimos a hablar de arte dijo uno de los peques, ¿artes marciales? le preguntó otro; poco a poco cayeron en lo que nos ocupaba y hablaron de lo que creían ellos que era la igualdad y de lo que pensaban y esperaban acerca de la actividad que íbamos a iniciar. Una niña apuntó que podíamos hablar también de los marcianos, que los había visto en la televisión y que vivían muy lejos y eran diferentes a nosotros; este comentario nos puso a todos una gran sonrisa en la cara, pero tal vez su sagacidad iba más lejos y tal vez su propuesta y sugerencia era relativa a la igualdad entre marcianos y terrícolas dentro de sus diferencias; esa igualdad cuyo término en genérico parece tan fácil, teóricamente, de entender y resulta a veces tan difícil, en la práctica, desgranar. Dibujamos todos otra gran sonrisa cuando otro pequeño apuntó que en la siguiente sesión le gustaría hablar del Ratoncito Pérez, para preguntar si realmente existe tan popular personaje.
Empezamos con el visionado de un cuento; un cuento sobre elefantes que nos trasladó al mundo de Rosa Caramelo, una elefanta que no se volvió rosa pese a comerse un jardín entero de peonías y anémonas. En el cuento los elefantes machos comían lo que deseaban, corrían por el prado con plena libertad, creciendo grises y fuertes, y podían dedicarse a cualquier cosa que quisieran. Sin embargo, las elefantas se veían confinadas en un jardín lleno de flores del cual no podían salir; además sólo podían alimentarse con dichas flores porque les proporcionaba un color rosa, que entendían como precioso sus mayores, amén de unos enormes ojos que también se entendían como preciosos y propios de las elefantas; llevaban patucos y lazos rosas y se preparaban para ser madres, pues parece que es lo único que podrían y sabrían hacer en su vida futura. Pero Rosa Caramelo no se volvió rosa, y no importó lo mucho que se enfadaron sus padres, creció gris y sus ojos no se hicieron enormes. Un día se rebeló, se quitó lazos y patucos y cruzó la verja del jardín para jugar y correr a sus anchas, libre de sus ataduras. Viéndola tan feliz se fueron rebelando, una a una, el resto de las elefantas, hasta dejar vacío aquel jardín donde tanto tiempo habían estado confinadas; cuando probaron la libertad no quisieron entrar de nuevo, nadie volvería a obligarlas.
El cuento nos llevó a múltiples reflexiones sobre la educación en igualdad, tanto en el ámbito familiar como en el colegio. Hablamos del uso del color, la ropa, los adornos y los juguetes como elementos diferenciadores y se contaron varias anécdotas. Los niños manifestaron su frustración y desconcierto cuando quieren jugar con algo y se les dice que ese algo no corresponde a su género; contaron que todavía hay niños que llevan una pelota al cole pero no dejan jugar a las niñas, niños que quieren jugar con muñecas y se sienten recriminados por ser un juego de niñas. Un niño y su madre contaron su propia experiencia al respecto, muy indicativa de los roles y estereotipos aún pervivientes y que todavía pueden condicionarnos: contaron que siendo pequeñito pidió un carrito de muñecas y que su papá no lo entendió y le manifestó que era un juguete más propio de niñas; entonces el niño hizo observar a su padre que también él llevaba el cochecito de su hermana pequeña y que, de la misma manera, lo que él quería era jugar a ser un papá y pasear a su bebé, que no quería jugar a las mamás, que lo que quería era jugar a los papás; manifestaron lo mucho que habían aprendido todos en la familia de esta situación. Hablamos del color rosa y del color azul, de como todavía se siguen diferenciando niños y niñas en base a esto, de que todavía vestimos de rosa a las niñas pero no nos atrevemos a elegir este color para un niño y de que sigue siendo el color favorito de muchas niñas pero de ningún niño. Hablamos de los pendientes, de que se les siguen poniendo a las niñas en cuanto nacen y no a los niños, y de que todavía la gente cuando ve a un bebé en un cochecito sigue mirándole las orejas para saber si es niña o niño. También del pelo largo como símbolo femenino; las niñas con pelo corto contaban que cuando eran pequeñas la gente creía que eran niños, mientras que los niños con el pelo más largo eran tenidos por niñas. Reflexionamos sobre las muñecas actuales, con sus maquillajes y vestidos que acentúan los distintivos femeninos, de los héroes musculosos y de las heroínas con los labios pintados y los tacones de aguja, que nunca escalan o hacen deporte. Dijeron los niños que si los superhéroes fueran maquilados todo el mundo pensaría que estaban locos. Apuntaban que ellos no son responsables de cómo son los juguetes, puesto que los diseñan y crean los mayores en las fábricas y nadie les pide opinión. Manifestaron que si les preguntaran como les gustaría un muñeco dirían que sin maquillar, sin trenzas, sin mechas, sin vestidos, sin piel de colores, sin corazones y sin falditas.
Julia nos contó la siguiente experiencia: si a un bebé se le viste de azul la gente que acude a visitarlo, sin saber si es niño o niña, le trata con actitudes más masculinas, con más rudeza y menos sensibilidad, le dicen cosas del tipo: qué pasa campeón…estás hecho un fiera…cuando seas mayor vas a ser muy fuerte y podrás ser un gran conductor de camiones…etc. Sin embargo si al mismo bebé se le viste de rosa, se le habla de otra forma totalmente distinta; se le llama princesa, se usa un tono de voz más dulce y pausado, se cuidan modales y se acentúa la sensibilidad y se le dicen cosas del tipo: qué guapa eres…que mirada tan dulce tienes…cuando seas mayor podrás ser una gran modelo…etc. Surgió la pregunta: ¿los chicos pueden llevar falda o vestidos?, un rotundo “no” fue la respuesta, eso sería la locura…Sin embargo un papá observó que tenía un amigo irlandés que llevaba falda y que en su país esto no era ninguna locura, que sólo era cuestión de lugares y culturas. Surgió otra pregunta: ¿por qué si se quiere insultar a un niño se le dice “eres como una niña”?… no hubo respuestas…
Hablamos sobre como, tanto en la familia como en el colegio y en la sociedad en general, se siguen propiciando las diferenciaciones en función del género. Comentamos el hecho de que los catálogos de juguetes sigan teniendo secciones diferenciadas para niños y para niñas; de que algunos juguetes que utilizan tanto unos como otras se fabrican en distintos colores ( por ejemplo motos o bicis en rosa para las niñas), aunque a la hora de la verdad, cuando juegan juntos en un parque usen todos los juguetes y los intercambien sin estar pendientes del color o cualquier otra distinción. Alguien apuntó que tal vez los jugueteros hagan estas distinciones con afán lucrativo, para así poder vender más juguetes. Recordamos la película “Copito de nieve” en la que la niña se ve discriminada en los juegos por llevar falda.
Estábamos todos de acuerdo en que esto no debería ser así, en que todos los colores son de todos, en que todos los juguetes son de todos, y en que lo bueno sería que fuéramos libres para decidir cómo vestirnos, cómo llevar el pelo, qué juguetes usar o qué ser de mayores; sin distinciones ni prejuicios. Somos diferentes, y eso es bueno; no se trata de ser iguales ni de uniformarnos, se trata de tener las mismas opciones y las mismas posibilidades de elección, se trata de que cada cual pueda elegir en libertad sin condicionamientos (sean de género, edad, raza, creencias, estatus, etc.), se trata de respetar; los hombres manifestaban como todavía se les discrimina, incluso más que a las mujeres, si adoptan roles que tradicionalmente correspondían a las chicas. Se comentó que se ha demostrado que en situaciones de necesidad (como en caso de guerra cuando los hombres están ocupados en el frente), las mujeres responden realizando las tareas y actividades propias de los hombres con igual efectividad y productividad; ya sea a nivel doméstico o industrial; y que son capaces de suplir la menor fortaleza y fuerza física con otro tipo de habilidades que a la postre les proporcionan excelentes rendimientos, incluso mayores que los obtenidos por los hombres.
Una señora, ya abuela, que acudió con su nieto, nos transmitió un mensaje muy esperanzador, pues desde su perspectiva y volviendo la vista atrás a los años de su juventud, percibe un gran avance en la igualdad; observaba que ahora ya no se dan las diferencias que antes ocurrían en la educación; que los roles son más igualitarios; que niños y niñas tienen las mismas opciones educativas y mayor libertad de elección; recordaba los años en que por ser mujer apenas tenías opciones de cursar estudios superiores, necesitabas permiso del padre o marido para muchas actividades y casi no podías ni obtener el permiso de conducir; recordaba con pena los años en que los chicos no compartían las tareas domésticas, no cuidaban de los hijos, etc., expresaba sentirse feliz por los cambios que se han dado y lo que se ha avanzado; independientemente de que tengamos que seguir insistiendo en la educación en igualdad, para seguir limando las diferencias que aún persisten. Hacía también alusión a la igualdad de hombres y mujeres en la biblia y en la religión.
Llegados a este punto bailamos todos juntos una danza del mundo que nos enseñó Ángel Saludes, un educador que nos acompañó en este primer taller. Bailamos una danza japonesa que nos unió en un divertido momento en el que movimos nuestro cuerpo al tiempo que simulábamos con nuestros gestos recolectar el arroz (cogerlo, meterlo en sacos, llevarlo a lugares de distribución, saludar, etc.). Parece ser que se utiliza el baile en educación en igualdad, porque es una actividad que socialmente siempre se ha entendido como algo que pueden hacer tanto chicos como chicas.
Después Julia nos leyó un cuento titulado “una princesa diferente”, en el cual la princesa no precisa que el príncipe la rescate ni la salve de ningún peligro ni de ningún enemigo; arguye ella que ni tiene ningún enemigo ni conoce que se encuentre en ningún riesgo, y que, en todo caso, si así ocurriera, ella ya encontraría la manera de resolver sus problemas sin necesidad de que ningún príncipe acudiera en su auxilio.
Esto nos llevó a nuevas e interesantes reflexiones sobre los roles clásicos de mujeres y hombres en los cuentos tradicionales y a observar que además de los cuentos clásicos se pueden contar otro tipo de historias que no establezcan estas diferencias; nos preguntábamos por qué hay tantos cuentos de princesas cuando existen tan pocas en la vida real o por qué la mayor parte de los cuentos hablan de gente pudiente; también se hizo la observación de que tradicionalmente cuando una mujer se portaba de forma valiente adoptaba la estética y la manera de un hombre, se cortaba el pelo, se vestía de hombre, etc.
Manuel Ferrero, escritor y animador infantil que nos acompañó en este taller, nos contó el romance para niños de la Dama de Arintero, mujer valiente que hizo la guerra disfrazada de hombre durante muchos años hasta que el hijo del rey se enamoró de ella, momento en el que optó por dejar las armas para casarse; si bien Manuel hizo la puntualización de que esto es una opción y de que perfectamente pudiera haber optado por no haberse casado con el príncipe.
Para terminar, niños y adultos dibujamos lo que “les gustaría ser de mayores” (en el caso de los niños) y lo que “nos hubiera gustado ser de mayores” (en el caso de los adultos). Dejamos pegados nuestros dibujos en las paredes de la Biblioteca y nos fuimos. Intuyo que cuando salimos a la explanada, estábamos todos satisfechos, los niños porque se sintieron escuchados y se sintieron cerca de los mayores, y los adultos porque habíamos recuperado parte del sentimiento de niño que cada uno llevamos dentro, ese residuo del niño que un día fuimos y que a pesar de estar cubierto por capas y capas de adultez, tantas veces pugna por salir, y tanto bien nos hace cuando dejamos que aflore, con su inocencia, ilusión, sencillez, transparencia, etc.

A modo de conclusiones un decálogo:

1. Es posible el diálogo intergeneracional, es sólo cuestión de voluntad de escucharse y respetarse.
2. Existen temas que nos preocupan a todos y que incluso con niños tan pequeños, se pueden tratar con un cierto nivel de profundidad.
3. Todos podemos aprender de todos y todos podemos aportar reflexiones válidas e interesantes.
4. Educar es la mejor garantía del avance en el respeto y la igualdad dentro de la diversidad.
5. Todos podemos seguir aprendiendo a diario y educándonos a diario.
6. Los viejos patrones se pueden cambiar.
7. Abrir la mente a las opiniones de los demás y mantener una escucha activa es la mejor garantía para el entendimiento.
8. Reflexionar nos hace crecer y madurar.
9. Crecer y madurar nos hace más sabios.
10. Ser más sabios nos hace más libres.

Responses

  1. julia says:

    enero 25th, 2013at 5:47 am(#)

    Gracias Esther por tu relato que nos ayuda a dejar rastro de todas las reflexiones, también las tenemos grabadas y en cuanto nos sea posible las compartiremos con todos.
    Mañana vamos a hablar del miedo. Un tema muy interesante, os paso el título de algunos cuentos que pueden ayudarnos mucho:
    • Olivia y el fantasma / Elvira Lindo, Emilio Urberuaga
    • Comemiedos / Jorge Zentner
    • El monstruo de Ricardo / J. San Miguel
    • De qué tienes miedo? / Violeta Monreal

    Un fuerte abrazo a todos/as, grandes y pequeños!
    Musa (Julia)

  2. julia says:

    enero 29th, 2013at 5:13 am(#)

    La sesión del 26 de Enero ha sido un lujo… otro más es este recorrido que llevamos construido juntos. Os agradezco a todos, pequeños y mayores, vuestro entusiasmo y vuestra implicación en este proyecto intergeneracional. Aprendo TANTÍSIMO a vuestro lado!
    Como tenemos tanto de lo que hablar, al final, las dos horas se nos hacen cortas y nos quedan muchas cosas en el tintero. Os paso dos poemas y un cuento.
    SALUD! Julia-Musa

    Miedo – Poema de Gabriela Mistral

    Yo no quiero que a mi niña
    golondrina me la vuelvan;
    se hunde volando en el Cielo
    y no baja hasta mi estera;
    en el alero hace el nido
    y mis manos no la peinan.
    Yo no quiero que a mi niña
    golondrina me la vuelvan.

    Yo no quiero que a mi niña
    la vayan a hacer princesa.
    Con zapatitos de oro
    ¿cómo juega en las praderas?
    Y cuando llegue la noche
    a mi lado no se acuesta…
    Yo no quiero que a mi niña
    la vayan a hacer princesa.

    Y menos quiero que un día
    me la vayan a hacer reina.
    La subirían al trono
    a donde mis pies no llegan.
    Cuando viniese la noche
    yo no podría mecerla…
    ¡Yo no quiero que a mi niña
    me la vayan a hacer reina!

    El miedo. Poesía para niños de Aurelio González Ovies

    El miedo no existe,
    no tengo miedo.
    Es un color oscuro
    que se escapó de un cuento.
    Y si piensa asustarme,
    lo lleva claro,
    si se pone muy negro,
    yo le echo blanco.
    El miedo no existe,
    No tengo miedo,
    Para todas las cosas
    hay un remedio.

    Link cuento “Cuando Ana tiene miedo”:
    http://cambiopolitico.com/cuentos-para-crecer-cuando-ana-tiene-miedo/7671/#.UQaqPf7xPCw.email

  3. Ana Vicente says:

    enero 29th, 2013at 12:27 pm(#)

    Han sido un descubrimiento estos sábados que hemos pasado junt@s. Deslumbrantes en este León “que pasó y no ha sido”.

    Julia: Nadie trabaja como tú, no hay una sola actividad cultural en León del nivel de las que tu haces. Y las haces para las personas que guardan nuestra esperanza de un país diferente: l@s niñ@s.

    Muchas gracias por tu dedicación.

  4. Alicia says:

    enero 30th, 2013at 2:30 am(#)

    Claro que ha sido un lujo de sesión y un auténtico privelegio el formar parte de esta extraordinaria aventura que se llama “filoninxs”. Mi más sincera enhorabuena a los que hacen posible estos encuentros y sobre todo a tí, Julia, por tu dedicación y saber hacer. Esta experiencia no sería posible sin tí. GRACIAS DE CORAZÓN.

  5. Camino says:

    enero 30th, 2013at 2:35 am(#)

    Hola a todos.

    Muchísimas gracias, Julia, por tu trabajo con nuestros niños. Sólo con verte un segundo siento que puedo dejar a mi hija en tus manos con total confianza, incluso para tratar temas tan relevantes y sensibles como el del miedo. Te agradezco mucho tu dedicación y todo lo que has conseguido en estas sesiones de Filoninx. También muchas gracias a todos los demás padres y niño/as.

    Un fuerte abrazo,
    Camino.

  6. julia says:

    enero 30th, 2013at 6:48 am(#)

    Queridos todos/as!
    Gracias por vuestras palabras que lo son todo para mí. Os dejo por un tiempo, por ahora no vamos a encontrarnos más en el museo, pero no tengo miedo. Me llevo cada una de vuestras palabras, todas las voces y esto me da mucha fuerza. El honor ha sido mío a cada instante. Los pequeamigos se merecen nuestra entereza y nuestra apuesta por una cultura de calidad a su nivel (del que todos habéis sido testigos). Hasta pronto compañeros y compañeras! De los niños y niñas, directamente, no me puedo despedir, nos encontraremos en otros lugares.

    GRACIAS PEQUEAMIGOS por todo lo que me habéis dado a lo largo de estos años, la pena es que mi niña se ha quedado a las puertas (hizo 5 años el pasado diciembre!)

  7. ÁNGEL SOL says:

    enero 30th, 2013at 12:36 pm(#)

    ESTE GRAN TERRITORIO EDUCATIVO ES NUESTRO, DE LAS CIUDADANAS Y DE LOS CIUDADANOS… LO TENEMOS Q DEFENDER…

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Departamento de Educación y Acción Cultural

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