26 de Diciembre. Proyección de Palacio. 20h.

diciembre 26th, 2009  |  Published in Actualidad


Premio del Público Documenta Madrid 09. 2009 / Luis Alaejos y Raúl Díez Alaejos / 100 min. / V.O. español / V.O. subtitulada en inglés
En los años llamados felices 20 se estrenaban en Montevideo más musicales que en Broadway y había más coches que hoy en todo Uruguay. Era la Suiza de América Latina. Muchos llegaron de Europa atraídos por este esplendor cultural y económico. Las bibliotecas particulares eran en francés e italiano y la población era ilustrada. En 1928, año en que se terminó de construir el Salvo, en Montevideo había 74 salas de cine.
Los hermanos Salvo habían llegado de Italia poco antes de esa época y se habían convertido en los nuevos ricos dispuestos a construir el edificio más extraordinario de América Latina: El Palacio Salvo. Una mole de 27 pisos con estructura de hormigón armado y acabado con los materiales más nobles. Ubicado en el centro de Montevideo, Iba a ser el hotel más lujoso de Uruguay.
Los hermanos Salvo encargaron el proyecto al arquitecto Mario Palanti por estar conectado con logias masónicas como ellos. Palanti ya había construido un edificio similar, aunque mucho más modesto, en Buenos Aires, El edificio Barolo, inspirado en la Divina Comedia de Dante. Los edificios Barolo y Salvo serían las “Columnas de Hércules” del Río de la Plata.
El extraño Salvo era ahora su gran proyecto. Único en su estilo, dimensión y peripecia. Animado por las orientaciones místicas de sus constructores, Mario Palanti volcó toda su capacidad de imaginación en esta obra cargándolo de símbolos de interpretación extraña. Luego retornaría a su país para integrarse en el equipo oficial de arquitectos al servicio de Mussolini.
Las obras se extendieron entre 1923 y 1928, cuando quedó oficialmente inaugurado. Se utilizaron mármoles y granitos nacionales y alemanes así como roble floreado de Eslovenia en toda la carpintería. Su estructura es de hormigón armado, detalle que le iba a otorgar durante algunos años el cetro del edificio más alto del mundo basado en ese material, pues los rascacielos de Nueva York y Chicago se construían con armazón de hierro.
El resultado es una mole que oscila, en lo estilístico, entre las referencias renacentistas y las reminiscencias góticas, con algunos toques neoclásicos. Tiene 37 metros cuadrados, con un cuerpo central de 10 pisos y en un costado la torre, que sobresale con 15 plantas más. A la altura del piso 17, Palanti colocó cuatro torretas semicirculares que le dan un aire de castillo de cómic modernista. A esta altura comienza la propia torre central a redondear su culminante bóveda.
Este fenómeno de arquitectura inquietante y mezcla de estilos, se saltó todas las reglas estéticas y racionalistas al uso. Al igual que los parisienses con la Torre Eiffel, los montevideanos nunca tuvieron un acuerdo unánime en relación con la obra de Palanti. Muchos asintieron cuando el escritor uruguayo Mario Benedetti lo consideró “feo” en uno de sus libros, y otros aprobaron que desde una revista juvenil de los setenta se le tildara de “lunar montevideano”. Siempre se recordó que uno de los grandes maestros de la arquitectura moderna, el francés Le Corbusier, lo bautizase en 1930 como el “enano de galera”, recomendando “su demolición urgente” como forma de contribuir a la estética de la ciudad. Incluso llegó a proponer el lugar exacto donde colocaría el cañón para lanzar un proyectil. Pero Los hermanos Salvo y el arquitecto Palanti estaban detrás de otra historia. Ellos no respondían a razones estéticas, sólo divinas, aunque eso supusiese la construcción de un edificio muy poco funcional con pasillos que conducían a ninguna parte por ejemplo.
Un edificio construido bajo estas premisas pronto fue el imán que atrajo a todo tipo de artistas excéntricos locales y extranjeros en su calidad de hotel. Allí se hicieron las reuniones literarias de la época, a sus salones era invitado Gardel a cantar. Grupos de poetas hicieron largos encierros en sus habitaciones y algunos de ellos se tiraron por sus ventanas. Y así se fue poblando el Salvo de huéspedes esporádicos y fijos ya que pronto empezó a correr en el Salvo la leyenda de que aquel que lo abandonaba enseguida moriría, o algún mal le vendría, tal y como había ocurrido ya con otros.
El Salvo por su inmenso tamaño y por la calidad de sus habitantes y sus excesos, pronto se convirtió en centro de malandraje y prostitución.
Aparecía gente muerta en los pasillos víctimas de ajustes de cuentas y de extremas historias de amor. Junto a los salones de baile se instalaron los billares y en los sótanos un cine de arte y ensayo donde se proyectaban películas prohibidas.
Los años gloriosos cada vez eran menos gloriosos para el Salvo y para todo el país. Pronto entró en una profunda decadencia económica de la que aún no se han recuperado del todo. A partir de los setenta, por la crisis económica y también por criterios pseudos-modernos imperantes entonces se complotaron para ello. El hotel de lujo dejó de ser de lujo, y después de ser hotel, y poco a poco las habitaciones las fueron comprando unos y otros y se convirtieron en mini viviendas. Los ascensores se tornaron vetustos, en la fachada comenzaron a desmoronarse sus artesonados decorativos (que hubo que eliminar), y la seguridad dejó mucho que desear debido a las muchas entradas del edificio.
En los años recientes se constituyó una sociedad anónima integrada por accionistas que poseen tantas acciones como metros cuadrados y ha redistribuído los recursos para mejorar la estructura del Salvo y hacer que el Palacio vuelva a ser el que era. Los más pudientes compraron varios apartamentos y los unieron, o directamente se quedaban con torres enteras. Al mismo tiempo se podía conseguir por un alquiler muy bajo una pequeña habitación en donde se instalaba una mini cocina a base de reducir el cuarto de baño al mínimo. De este modo se fue formando la ciudad en vertical de más de 1500 habitantes que ahora es el Palacio Salvo. Los más ricos arriba, en las torres, los menos ricos en las plantas intermedias y los más pobres abajo. Una estructura social de una variedad poco común.

Festivales:
Sao Paulo International Film Festival 2009
Beirut International Documentary Festival 2009
Documenta Madrid 09. PREMIO DEL PÚBLICO.
XXVII Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay. 2009

Luis y Raúl Alaejos, tío y sobrino, trabajan desde hace tiempo retratando realidades insólitas
que encuentran allá por donde van.
Llegaron a Montevideo atraídos por no se sabe que y acabaron en uno de los edificios
más extravagantes del mundo: El Palacio Salvo.
De vuelta e España, los Alaejos han editado el material grabado y han hecho esta película.
Ahora, suspiran por el tiempo pasado en Uruguay y escuchan tangos atormentados
esperando volver a reunirse con sus antiguos vecinos.
Los demás, podemos ver este documental: un extraño viajo por la extravagancia, la locura y el humor.

Leave a Response


DEAC MUSAC

Departamento de Educación y Acción Cultural

Twitter


PROGRAMA

17:00h. Visita a la exposición Desaparecidos con Gervasio Sánchez
18,30h. Mesa redonda con Enrique Díez, Santiago Macias, Javier Rodríguez y Gervasio Sánchez.
19,30h. Foro abierto con los asistentes.

Twitter

Live Chat